Propósito

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COLCHONES SALUDABLES Y NOCIVOS

COLCHONES SALUDABLES Y NOCIVOS

La elección de un colchón es una decisión de gran importancia, no por la pretendida necesidad de utilizar productos de gran sofisticación (y precio acorde con dicha sofisticación) que procura transmitirnos la industria del colchón, sino por la necesidad real de evitar los efectos perniciosos que determinados colchones pueden producir en nuestro organismo.

Entre los tipos de colchón más comunmente utilizados existen notables diferencias por lo que respecta a su salubridad:

- El inconveniente principal de los colchones de muelles de toda la vida es la distorsión a su alrededor del campo magnético terrestre, como consecuencia de la composición metálica de los muelles. La ciencia de la geobiología ha venido corroborando la nocividad de las alteraciones del campo magnético terrestre en el lugar de descanso.

- Los colchones de material viscoelástico, elaborados con poliuretanos, pueden ser una importante fuente de emanaciones de productos químicos tóxicos.

Al parecer los más perjudiciales para la salud entre los compuestos químicos utilizados en este tipo de colchones, aunque no los únicos, son los retardantes de llama presentes en los tratamientos ignífugos. Entre las substancias emanadas por los colchones sometidos a este tipo de tratamientos se encuentran metales pesados como el antimonio y otros compuestos muy nocivos como los PBDEs, polybrominated diphenyl ethers.

En algunos paises como EEUU, el Reino Unido e Italia la legislación obliga, de manera genérica, a los fabricantes de colchones, a someter sus productos a tratamientos ignífugos. En otros paises, entre ellos España, Francia y Portugal, deben someterse a tratamientos ignífugos los colchones destinados a lugares públicos, como es el caso de los hoteles o los hospitales, pero no existe obligación legal de utilizar estos tratamientos en colchones destinados al uso particular.

- Existen dos tipos principales de colchones de látex, los sintéticos, fabricados con derivados del petróleo y los naturales, elaborados a partir de la resina de algunas especies vegetales, particularmente del Árbol del caucho o Hevea brasilensis.

Aunque por su menor contenido en substancias químicas sintéticas los colchones de látex natural parecen una buena opción, no están tampoco del todo exentos de compuestos sintéticos, ya que incorporan en su composición estabilizadores, antioxidantes  y otros aditivos en una proporción aproximada de entre un 3% y un 15%.

- Alternativas saludables a los productos mencionados son los colchones de lana tradicionales o los futones rellenos de algodón (éstos últimos preferiblemente de algodón orgánico, exento de pesticidas).