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ALGUNAS NOTAS SOBRE LA HISTORIA DEL HIGIENISMO I

ALGUNAS NOTAS SOBRE LA HISTORIA DEL HIGIENISMO I

A lo largo del texto me refiero al higienismo en un sentido amplio de disciplina encaminada al estudio y promoción de la higiene (rama de la medicina que tiene por objeto la conservación de la salud), disciplina desarrollada por numerosos pueblos durante milenios, más que a la corriente específica así denominada, surgida en el siglo XIX.

Si bien durante los aproximadamente 2.500 años que median desde que Hipócrates elevara la medicina al estatus de ciencia al diferenciarla de la filosofía, se ha avanzado en el conocimiento de algunos de los procesos que se dan en el organismo humano, lo que ha experimentado escasa variación durante todo este tiempo han sido las recomendaciones efectuadas por los higienistas en lo que respecta a la preservación de la salud. La razón de que esto sea así es que, pese a la enorme complejidad del cuerpo humano, los principios a seguir para garantizar el correcto funcionamiento de éste,  son (en ausencia de deficiencias genéticas graves) relativamente sencillos y ya en la grecia clásica se conocían a la perfección. La gran mayoría de los enfoques se circunscriben a los siguientes elementos: Aire, sol, agua, alimentación, ejercicio y sueño.

No es menos cierto, sin embargo, que en la actualidad existe un nuevo y amplísimo abanico de agentes químicos nocivos que se introducen en nuestro organismo por todas las vías posibles, unos elevados y también gravemente perjudiciales niveles de contaminación electromagnética y una serie de prácticas perniciosas en el ámbito de la producción de los alimentos, todos ellos obstáculos muy importantes en nuestro camino hacia la salud y elementos a tener muy en cuenta.

Incluyo a continuación algunas notas sobre higienismo, algunas de ellas con un valor puramente anecdótico:

Respecto a las bondades del aire puro como agente curativo, sabemos por el antiguo testamento que Matusalén dormía al aire libre, por cuanto, habiendo vivido ya 500 años un ángel le dijo "Levanta Matusalén y construye una casa, ya que vas a vivir 500 años más" a lo cual Matusalén contestó "Si no voy a vivir sino 500 años más no vale la pena que construya una casa, seguiré durmiendo al aire libre como he hecho hasta ahora". Aunque hay bastante consenso en considerar que la duración de la vida de los patriarcas del antiguo testamento no se medía en años de 365 días, sí tiene sentido pensar que, puesto que vivió más que sus contemporáneos, Matusalén debía de gozar de buena salud. Quien sabe en qué medida esa fortaleza podía derivar de su hábito de dormir a la intemperie.

Periódicamente los antiguos egipcios practicaban el vómito terapéutico como medio de desintoxicación del organismo.

En la estrategia de Lycurgus, legislador espartano nacido en el siglo VIII a.c., promotor de la reforma que transformó a Esparta en una sociedad militar, la gimnasia era una pieza clave para la construcción de la raza guerrera que se buscaba. Posteriormente, hacia el siglo V a.c. la escuela hipocrática dio ya a la gimnasia una
clara orientación hacia el mantenimiento de la salud. Lo que es interesante poner de relieve es el importante papel que en la grecia clásica ocupaba el ejercicio en el sistema público de higiene, cuyo objeto era asegurar la perfección de la raza.

Aunque aparentemente la postura respondía más a razones morales o filosóficas que de salud, conviene recordar que Pitágoras, filósofo griego nacido en Samos hacia el año 582 a.c., y su escuela, se abstenían de comer carne.

La idea central de la visión hipocrática de la salud, la teoría de los cuatro humores, presentaba la enfermedad como una consecuencia del desequilibrio entre los cuatro líquidos existentes en el cuerpo. Pero tanto más importante para entender su concepción de la salud es su enfoque terapéutico. Para Hipócrates eran las fuerzas curativas de la naturaleza las únicas capaces de obrar la curación, limitándose la labor del terapeuta a potenciar esas capacidades regenerativas por medios naturales.

Aunque podemos tender a pensar que las dificultades para alimentarnos correctamente, hacer suficiente ejercicio o dormir adecuadamente son exclusivas de las estresantes sociedades actuales, Galeno, médico griego nacido en Pérgamo (Asia Menor) en el año 130 de nuestra era, clasificaba a las personas en tres grupos desde el punto de vista médico: Las personas de constitución fuerte, las personas de constitución débil y aquellas personas que por su actividad cotidiana no podían hacer ejercicio, comer o dormir apropiadamente.

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