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FUENTES DE CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA

FUENTES DE CONTAMINACIÓN ELECTROMAGNÉTICA

Los textos de la serie que he titulado "Fuentes de contaminación electromagnética" no pretenden ser tratados técnicos sobre los campos electromagnéticos, en gran parte porque no tengo los conocimientos necesarios para que lo sean, pero sí pretenden ser una pequeña ayuda en la tarea de identificar algunos de los innumerables focos de contaminación electromagnética que nos rodean y que a algunas personas, y cada vez más, nos hacen la vida poco menos que imposible.

Si bien el método más fiable para conocer de forma precisa el nivel de radiación al que estamos expuestos en un lugar y en un momento determinados es una medición in situ de la densidad de potencia, hay parámetros que pueden dar una idea, aunque sea muy general, de la importancia de una antena transmisora como foco de contaminación electromagnética:

- Respecto a la potencia de emisión de una antena, es importante conocer la Potencia Radiada Aparente o PRA, que nos da idea de la potencia radiada por la antena en la dirección de máxima radiación.

Si desconocemos la PRA pero conocemos la potencia de salida del transmisor (o lo que es lo mismo, la potencia de entrada de la antena) y la ganancia de dicha antena (la ganancia de una antena en una dirección dada es la cantidad de energía radiada en esa dirección comparada con la energía que podría radiar una antena isotrópica en la misma dirección alimentada con la misma potencia), podemos obtener la PRA con un sencillo cálculo consistente en multiplicar la potencia de entrada por un determinado factor en función de la ganancia de la antena:

Si la ganancia de la antena es de 0 dB el factor será 1, si la ganancia de la antena es 3 dB el factor será 2, si la ganancia de la antena es 6 dB el factor será 4, si la ganancia de la antena es 10 dB el factor será 10, si la ganancia de la antena es 13 dB el factor será 20, si la ganancia de la antena es 16 dB el factor será 40 y si la ganancia de la antena es 20 dB el factor será 100.

Por ejemplo, si la potencia de entrada de una antena es de 100 W y la ganancia de la antena es de 6 dB la Potencia Radiada Aparente de dicha antena será de 100 W * 4 = 400 W.

En el proceso de investigación de un posible foco de radiación que sospechamos pueda estar afectándonos, averiguar el fabricante y modelo de los equipos empleados puede ser fructífero si nos permite localizar en la web los manuales de dichos dispositivos y orientarnos de ese modo sobre los parámetros de emisión.

- En caso de no conocer la potencia, aunque la relación señal ruido mínima necesaria y por tanto la potencia de la señal en el borde del radio de cobertura teórico varía en función del tipo de modulación, el alcance de una antena transmisora, muy "grosso modo", también puede ser un indicio de la importancia de dicha antena como foco de contaminación electromagnética. A igualdad de distancia a la antena es más probable que esté perjudicándonos una antena con un radio de cobertura teórico de 500 Km que otra que tiene un radio de cobertura teórico de 1 Km, independientemente, en gran medida, de cómo estén calculados esos radios de cobertura.

- El tipo de emisión. Existen numerosos estudios que señalan que los campos electromagnéticos pulsados son (a igual intensidad) más perjudiciales para la salud que los analógicos:
  • Chou C.K., Guy A.W., Auditory perception of radio-frequency electromagnetic fields, J. Acoust. Soc. Am., vol. 71, nr 6, 1982, pp. 1321-1334.
  • D’Andrea J.A., Cobb B.l., deLorge J.O., Lack of behavioral effects in the Rhesus monkey: high peak microwave pulses at 1,3 GHz, Bioelectromagnetics, vol.   10, 1989, pp. 65-76.
  • Frey A.H., Brain evoked responses associated with low intensity pulsed UHF energy, J. Appl. Physiol., vol. 23, 1967.
  • Lin J.C., The microwave auditory phenomenon, Proc. of the IEEE, vol. 68, nr 1, 1980, pp. 67-73.
- El patrón de radiación. En los diagramas polares de radiación el lóbulo principal suele construirse con una anchura tal que en sus lados la densidad de potencia radiada sea inferior en 3 dB a la existente el centro del lóbulo, donde la radiación es máxima, o lo que es lo mismo, que sea la mitad.

- La frecuencia. Aunque cuanto menor es la frecuencia mayor es la capacidad de la radiación para traspasar los materiales y las autoridades de todos los estados, basándose en el criterio de los efectos térmicos, establecen límites de exposición más permisivos para las frecuencias más altas, no está demostrado que, a igualdad de densidad de potencia, las emisiones de alta frecuencia sean más inocuas que las de baja frecuencia sino más bien al contrario (al menos hasta ciertos niveles de frecuencia en que las ondas no logran ya ni siquiera traspasar la piel). Es significativo el hecho de que una emisión en la frecuencia de 10 Ghz, muy superior a las frecuencias utilizadas por la telefonía móvil, los accesos inalámbricos a internet, gran parte de los radares etc. es capaz de penetrar capas de hormigón de varios centímetros de grosor.

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