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RADIACIONES DE RADIOFRECUENCIA Y CÁNCER INFANTIL: EL CASO GARCÍA QUINTANA

RADIACIONES DE RADIOFRECUENCIA Y CÁNCER INFANTIL: EL CASO GARCÍA QUINTANA

En el año 2000 empiezan a detectarse entre los niños escolarizados en un colegio del centro de Valladolid, el Colegio Público García Quintana, una serie de casos de cáncer. En diciembre de 2000 se diagnostica una leucemia linfoblástica en una niña de cinco años, en febrero de 2001 un linfoma de Hodking en un niño de nueve años,  en septiembre de 2001 una leucemia linfoblástica en otra niña de cinco años, en diciembre de 2001 otra leucemia en un niño de seis años.

De acuerdo con el estudio epidemiológico y etiológico encargado por la Dirección de Salud Pública y Consumo de la Consejería de Sanidad de la Junta de Castilla y León a finales del 2001, que cubrió los casos conocidos hasta entonces, los tres primeros, las tasas de incidencia de leucemia y linfoma en el Gacía Quintana son de 251,2 casos por cada 100.000 personas-año en población de 0 a 14 años y de 125,6 casos por cada 100.000 personas-año en población de 0 a 14 años respectivamente, frente a los 4,30 y 2,24 casos respectivamente, que supone la tasa esperada, la mediana nacional. Es decir, que la incidencia de la leucemia es de alrededor de 58 veces la tasa esperada y la incidencia del linfoma de alrededor de 56 veces la tasa esperada. El propio estudio admite que dichas tasas de incidencia son anormalmente elevadas y permiten hablar de una concentración anómala de casos de cáncer.

Se da la circunstancia de que sobre la azotea de un edificio situado a unos 50 m del colegio, en la calle Lopez Gómez 5, existían en el momento en que se produjeron los hechos un número considerable de estaciones base de LMDS de varios operadores. El LMDS, sistema de transmisión de datos empleado en el acceso a redes telemáticas, opera en frecuencias de 3.5 y 26 Ghz. El colectivo de padres del García Quintana, como era lógico, sospecharon de semejante acumulación de antenas a tan escasa distancia del colegio, denunciaron las emisiones electromagnéticas provenientes de dichas instalaciones como posible causa de la epidemia de cáncer y solicitaron la retirada de estas.

En el marco de las investigaciones realizadas por las autoridades sanitarias se llevan a cabo mediciones para determinar la intensidad de las radiaciones presentes en el colegio, concluyendo el informe al respecto, que los niveles observados están dentro de los límites establecidos por la normativa vigente en Castilla y León. El documento de respuesta de la Comisión de Padres del Colegio García Quintana al mencionado informe aclara que los niveles de radiación admitidos por el reglamento vigente entonces en Castilla y León son 10.000 veces superiores a los recomendados por los expertos en la Conferencia Internacional de Salzburgo. Como también apunta el documento elaborado por los padres, dado que la potencia de emisión de las estaciones base oscila, una medición puntual no es indicativa de los niveles de radiación medios a los que pueden haber estado sometidos los niños del colegio, máxime cuando, dado el enorme revuelo que el caso produjo, las operadoras de telefonía pudieron reducir sensiblemente la potencia de emisión antes de las mediciones para evitar problemas legales.

El mencionado estudio epidemiológico, basando su argumentación fundamentalmente en los niveles de radiación observados en las mediciones y en los supuestamente reducidos periodos de exposición, descarta las antenas ubicadas en la azotea del número 5 de la calle López Gómez como factor causal en los casos de cáncer infantil. Existen serias dudas, sin embargo, de que los periodos de exposición considerados en el estudio sean correctos. Aunque el estudio afirma que las primeras antenas empezaron a emitir en Noviembre de 2000, el documento de respuesta de los padres señala que el ayuntamiento de Valladolid dio en su momento una fecha diferente y que los primeros contratos de arrendamiento, licencias de obras y suministro de electricidad están fechados en el primer trimestre del 2000. Por otro lado, si bien los periodos medios de inducción de ciertos tumores sólidos en adultos pueden ser de décadas, en las leucemias agudas y linfomas infantiles los tiempos de inducción pueden ser muy cortos.

Afortunadamente, a pesar de las conclusiones del primer estudio oficial (hubo un segundo estudio que tampoco permitió identificar las causas de los casos de cáncer), a raíz del cuarto caso de cáncer detectado, el juez ordena el desmantelamiento de las antenas y en Abril de 2002 la gran mayoría de las instalaciones son retiradas. Si bien dos años después, a finales del año 2003, un quinto niño es diagnosticado de un linfoma de Burkit que, de acuerdo con varias fuentes no parece estar relacionado con los anteriores, lo cierto es que tras la retirada de las antenas cesó la epidemia de cáncer infantil en el colegio García Quintana.

Lo que la encomiable lucha de los padres del Colegio García Quintana, que muy probablemente evitó nuevos casos de cancer infantil, no logró evitar, fue la muerte de una niña, Carla, la primera niña diagnosticada de leucemia, que falleció a los siete años de edad.

Referencias:

http://catedra-coitt.euitt.upm.es/web_salud_medioamb/seminario_cancer/documentacion/OI6.PDF
http://es.groups.yahoo.com/group/seei-list/message/6076

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