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EL CÁNCER, LAS TERAPIAS ALTERNATIVAS Y LAS CONVENCIONALES

EL CÁNCER, LAS TERAPIAS ALTERNATIVAS Y LAS CONVENCIONALES

Tras muchos años de choques que me atrevería a calificar de ideológicos con muy diversas personas, sobre el papel en la salud de las terapias convencionales y las llamadas alternativas, tengo la impresión de que una visión muy extendida al respecto es la de que la medicina convencional (particularmente la farmacológica), aunque a veces algo agresiva, es una medicina necesaria, potente, eficaz e incluso valiente (en palabras de una persona muy allegada) y, en algunos casos, como el tratamiento del cáncer, la única medicina. La naturopatía, el higienismo y otras terapias consideradas alternativas parecen ser consideradas medicinas blandas que, si bien son más inocuas para el organismo, tienen un ámbito de aplicación restringido a los trastornos más leves.

Sin embargo, aunque aún clara minoría, somos muchos los que creemos (no hace falta ser médico para opinarlo, bastan el sentido común y la observación) que el potencial curativo del organismo supera a todos los fármacos juntos y bien canalizado es el recurso más poderoso para combatir cualquier enfermedad, incluido el cáncer, y que la única razón de que esta concepción de la salud este desterrada de los sistemas sanitarios occidentales son las eficaces trabas que el establishment farmacológico pone a todo enfoque eficaz no patentable que amenace sus intereses económicos, saboteando ensayos clínicos e impidiendo la inclusión de las investigaciones en las publicaciones científicas de referencia.

El Dr. Mercola da en su página pruebas de la anterior afirmación y relata importantes casos de éxito de los enfoques nutricionales de tratamiento del cáncer.

A principios de los años 80 el Dr. Nicholas González, mientras trabajaba como becario en el hospital Sloan Kettering de Nueva York investigando sobre tratamientos convencionales del cáncer, estableció contacto con el Dr. William Kelley, quien había desarrollado y puesto en práctica desde los años 60 un tratamiento nutricional para el cáncer, y decidió estudiar a fondo el trabajo de Kelley.

Nicholas González revisó los historiales de los pacientes con diagnóstico de cáncer avanzado de páncreas tratados por Kelley entre los años 1974 y 1982. Estudió los casos de 22 pacientes. Diez de ellos se entrevistaron con William Kelly pero no llegaron a iniciar su programa. La supervivencia media en ese grupo fue de dos meses. Un segundo grupo de siete pacientes realizaron la terapia, pero de manera incompleta. En este grupo la supervivencia media fue de 10 meses. El tercer grupo, de cinco pacientes, completó el programa de Kelley y la supervivencia media de los enfermos fue de 8 años y medio. Una de dichas pacientes, diagnosticada por la Clínica Mayo de cáncer pancreático en fase IV, vive aún, 29 años después.

Impresionado por los resultados de Kelley Nicholas González decidió aplicar él mismo los métodos de Kelley y así lo ha hecho durante décadas con resultados igualmente sobresalientes.

Joseph Mercola expone también en su artículo los escollos, los engaños y las trampas con los que el Dr. González se ha topado en su intento de lograr el reconocimiento de su sistema terapéutico.

Sirva para ilustrar la eficacia de los tratamientos alternativos mencionados y su superioridad sobre la quimioterapia, la comparación de los resultados obtenidos con el sistema del Dr. González en el  ensayo clínico del que fue objeto a finales de los años 90 y los obtenidos en el mayor de los ensayos clínicos llevados a cabo durante el proceso de aprobación del Gemzar, fármaco autorizado para el tratamiento del cáncer de páncreas en 1997. Mientras que de los 126 pacientes incluidos en el ensayo del Gemzar ninguno vivió más de 19 meses, entre los 11 pacientes incluidos en el ensayo del tratamiento del Dr. González cinco sobrevivieron dos años, cuatro sobrevivieron tres años y dos sobrevivieron cinco años.

Referencias:

http://articles.mercola.com/sites/articles/archive/2011/04/23/dr-nicholas-gonzalez-on-alternative-cancer-treatments.aspx

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