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LA VITAMINA MILAGROSA

LA VITAMINA MILAGROSA

Podría decirse que esta entrada es la segunda parte de otra titulada "Sol y salud: Un experimento casero",
http://www.aquelplanetaazul.com/2012/07/sol-y-salud-un-experimento-casero.html.

En esa entrada explico como una cura helioterapéutica me permitió, hace algún tiempo, corregir ciertos signos faciales que yo interpreto como manifestaciones de alguna dolencia crónica de caracter degenerativo.

Y, si bien es cierto que la exposición al sol supuso la desaparición de los síntomas mencionados, debo decir también que durante el invierno, privado en gran medida del poder curativo que el astro rey despliega en los meses de verano y privado también del tiempo necesario para exponerme a la radiación solar por causa de las obligaciones laborales, los síntomas reaparecieron, aunque con una intensidad inferior a aquella con la cual lo habían hecho en años anteriores, hecho (el que la intensidad fuera inferior) que yo achaco a la ayuda del complemento de vitamina D que empecé a tomar durante ese invierno.

Entonces fue cuando empecé a notar que, asombrosamente, las bebidas energéticas, que recientemente había empezado a consumir de cuando en cuando, corregían también los referidos síntomas de enfermedad. Lejos de considerar saludables estas bebidas, que pueden provocar taquicardias y otros efectos colaterales, me propuse identificar el ingrediente que parecía beneficiarme. Dado que lo que más me cuadraba era que el ingrediente beneficioso fuera alguna de las vitaminas que llevan estos productos, en ellas centré mi investigación. Debo decir también que, antes de descubrir las bebidas energéticas tenía ya identificado un alimento con efectos beneficiosos sobre los síntomas objeto de mi atención, la pasta integral, pero el espectro de nutrientes que ofrece el germen de trigo era demasiado amplio para achacar sus beneficios a algún nutriente concreto.

Las vitaminas incluidas en la mayor parte de las bebidas energéticas y en concreto en las bebidas energéticas que a veces consumo, eran las vitaminas B6, B12, niacina (B3) y ácido pantoténico (B5).

Me fui entonces a un herbolario, elegí un multivitamínico del grupo B con cantidades bastante elevadas de vitaminas (todas hidrosolubles) y comencé a utilizarlo. Pero enseguida noté que me producía un sueño tremendo, que prácticamente me hacía quedarme dormido en el trabajo y que en un seminario de la empresa al que asistí, incluso me dejó ko ante el atónito ponente.

Pasé entonces a un multivitamínico general, que contenía la cantidad diaria recomendada de las vitaminas del grupo B y de otras vitaminas y minerales. Éste me daba sueño, pero bastante menos que el anterior.

Entonces leí en algún sitio que la vitamina B6 en ciertas dosis puede provocar somnolencia y empecé a tomar un multivitamínico que, junto a otras vitaminas, llevaba niacina y ácido pantoténico, aunque no llevaba B6 para no quedarme dormido, ni B12 (porque no encontré ninguno que llevara niacina, ácido pantoténico y B12 pero no B6). Y estuve tomándolo durante algún tiempo, apreciando ciertos beneficios en su consumo, pero sin percibir mejora en los síntomas objeto del estudio.

Aparentemente había acotado bastante el terreno. Las candidatas al podium eran la B6 y la B12. Y entonces encontre un suplemento que, junto a otras vitaminas y minerales lleva (por píldora) un 120% de la cantidad diaria recomendada de vitamina B12 y un 70% de la cantidad diaria recomendada de vitamina B6, cantidad de esta última que, afortunadamente hasta ahora no me ha producido somnolencia. Este multivitamínico, muy eficaz desde el principio en el tratamiento de mi presunta dolencia, fue el que me puso tras el rastro de la vitamina B6 y la vitamina B12, pero, dado que el trigo integral no contiene B12 y este alimento me había demostrado ya sobradamente su capacidad terapéutica (por lo que respecta al problema objeto de esta entrada) ya sólo la B6 podía ser la vitamina milagrosa.

Es posible que todo este rollo en el mejor de los casos demuestre que, debido a una dieta desequilibrada o a alguna alteración metabólica, yo era o soy deficiente en vitamina B6 según los cánones establecidos, pero si no fuera ese el caso y mis niveles de vitamina B6 se adecuaran a las cantidades diarias recomendadas por los estamentos oficiales, también podría demostrar que los alimentos consumidos hoy en día no proveen de las cantidades necesarias de nutrientes y que esas cantidades recomendadas no están bien fijadas y aún ajustándonos a ellas estaríamos ingiriendo cantidades que, a largo plazo, podrían no garantizar la salud.

En cualquiera de los casos, una vez que investigando sobre la B6 descubrí la teoría de la homocisteína, los efectos catastróficos que los niveles elevados de este aminoácido pueden causar en el organismo y el papel crucial que la vitamina B6 juega (junto a la vitaminas B12 y el ácido fólico) en la regulación de los niveles de homocisteína y en general en los procesos bioquímicos que combaten la inflamación, tomé plena conciencia de la enorme importancia de este nutriente.

Referencias:

http://www.naturalnews.com/036448_vitamin_B6_deficiency_inflammation.html
http://jn.nutrition.org/content/early/2012/05/22/jn.111.153056.abstract

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